Cuenta la leyenda oriental,
que entre dos personas que están destinadas a tener un lazo afectivo,
existe un hilo rojo, que viene con ellas desde su nacimiento.
El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse, y no puede romperse en ningún caso... aunque a veces puede estar más o menos tenso, pero es siempre una muestra del vínculo que existe entre ellas.