
No temas, es la magia de un instante. La felicidad a prueba de agua que moja mis pestañas. Estoy aquí, estás allí. Tus palabras queman, encienden pupilas y rasguñan deseos... Irreductibles letras, huellas de un mar en calma y vertiginosas como acantilados.
Tenemos en común, los peligrosos latidos trascendentes. Miles de besos robados, o ausentes.
Me dices, nunca se sabe.. y la única sabia incertidumbre se adueña de misteriosos sentidos.
Te ríes y me río de este estúpido mundo, infranqueable, egoísta y tan dulcemente posible como tus versos.
Me olvido de aquello... pero no del momento a la luz de la luna donde se iluminaron mis latidos.
Volamos como gaviotas, sobre un mar de precipitantes sensaciones, un espiral de silencios minuciosos y detalles universales, que colorean de Magenta mi tarde y mis suspiros.