
Con la ira de un grito ahogado y el laconismo de un domingo entumecido, unas rejas (imaginarias ellas) se rehusan a la libertad sublevada, de una primavera incorrecta escondida bajo el cielo septentrional de tu mañana

Charles Baudelaire

No temas, es la magia de un instante. La felicidad a prueba de agua que moja mis pestañas. Estoy aquí, estás allí. Tus palabras queman, encienden pupilas y rasguñan deseos... Irreductibles letras, huellas de un mar en calma y vertiginosas como acantilados.
Tenemos en común, los peligrosos latidos trascendentes. Miles de besos robados, o ausentes.
Me dices, nunca se sabe.. y la única sabia incertidumbre se adueña de misteriosos sentidos.
Te ríes y me río de este estúpido mundo, infranqueable, egoísta y tan dulcemente posible como tus versos.
Me olvido de aquello... pero no del momento a la luz de la luna donde se iluminaron mis latidos.
Volamos como gaviotas, sobre un mar de precipitantes sensaciones, un espiral de silencios minuciosos y detalles universales, que colorean de Magenta mi tarde y mis suspiros.

Un cielo ruborizado
con sus mejillas color cereza,
derrama lágrimas por los tejados
y sacia la sed de una promesa.
Besa almendras bajo la tierra,
que duermen en una cuna
hasta que llegue la primavera
y les regale un baño de luna.
A ELLAEn el invierno viajaremos en un vagón de trencon asientos azules.Seremos felices. Habrá un nido de besosoculto en los rincones.Cerrarán sus ojos para no ver los gestosen las últimas sombras,esos monstruos huidizos,multitudes oscurasde demonios y lobos.Y luego en tu mejilla sentirás un rasguño...un beso muy pequeño como una araña suavecorrerá por tu cuello...Y me dirás:
«¡búscala!», reclinando tu cara-y tardaremos mucho en hallar esa araña,por demás indiscreta.ARTHUR RIMBAUD
Tengo una plantera con lavandas,
esencia de rosas que perfuman
mis mejillas,
una habitación con sueños en bandadas
y unas botas mágicas
que cruzan las orillas.
También el recuerdo de un beso
sujeto
con un alfiler de gancho
en un antiguo y mágico verso.
Un
pasaporte de un ser querido
con huellas de juventud
con calles y jardines
vividos.
Manos frías,
algunas poesías
y tus
caricias.
Melodías que duermen en mi garganta,
y sonrisas que se
escapan huidizas.
Deshojo los días dorados,
como una margarita y sus “me quieres”
en un vals de hojas secas que alcanzo
y abrazo mientras duermes.
En el patio,
el nogal bosteza,
desayunando ocres y mieles
lo admiro,
y me regala nueces
y atardeceres.
A orillas de un mar de luna
se esconden besos plateados,
historias de niños celestes
y jazmines inmaculados.
Una brisa de estrellas me invita
y paseo por sus mercados,
de caricias incandescentes
y susurros apasionados.
En una galería de espejos
se reflejan los suspiros,
un cuadro de crisantemos silvestres
y silencios compartidos.
Mas allá,
una escultura de lágrimas
es acariciada por una doncella
con vestido de cristal
y zapatos de amarena.
Y yo, paseando
entre sentidos,
en los pasillos de utopías
iluminados por pistilos.
EN UN MANANTIAL DE CIELO,A PUNTO DE LLOVER,
TU MIRADA ME ACARICIA
CERCA,
EN MEDIO DE UNA MULTITUD
DE URGENTES PASOS,
ENTRE PALABRAS Y SONRISAS
NOS CRUZAMOS,
EN LA ACERA DE LA POESIA,
EN EL ESPEJISMO
ALETARGADO DE BESOS
ENVOLVENTES EN
UNA GELIDA BRISA.

Dentro de un recipiente de versos
encuentro un mosaico de lunas,
un mordisco de besos
y lágrimas en lagunas.
Una estrella tras la frontera
color plata como las alas,
dulce melodía en espera
de abrazos sabor de alba.
Un lienzo de caricias
con tintes de fresas
y un racimo de sonrisas
en una alcoba de promesas.
EN ESTAS HORAS CLEMENTES,ME SIENTO A TU LADO
EN EL SOFÁ DE SUSPIROS
Y BESO TUS VERSOS URGENTES,
NAUFRAGOS
EN UNA BAHÍA DE CIRIOS,
CON CARICIAS AUSENTES
AL SUR DE LOS ECOS DEL FRÍO.
Lago vertiente de estrellas
trasciende mis cristalinas cortinas,
inunda mis sabanas
y desvela mis letras
dormidas entre golondrinas.
Mi refugio de ensoñaciones
entre violetas y poesías.
Partícipes de una osadía
deberes pendientes
aclaman su día,
no se miran…
solo respiran,
juntos, ahí,
entre insignias y
delicias.Intensa ocasión
puro sentir y una sonrisa.
Sus manos se rozan,
experiencia divina
para este primer amor,
en el jardín de la
esquina.
Erizada tarea la de escribir
versos,
mis ojos,
testigos humedecidos,
rocían mis palabras,
es que
este día de sol
está muy brillante
y yo no lo siento
más que de
pana.
Se que en la noche,
una brisa marinavisitará mi alma
y pacificará heridas
y me susurrará una
nana.
En este verano,
asiduo de soles
y vigente en
las pieles,
mi garganta duele,
versos callados quizás...
o vientos
sureños presentes.
Descanso de palabras,
escritura incipiente
paliativo
de sentidos y
de noches pendientes.

Duelen las ausencias, aquí,
en este estrepitoso
silencio,
en las huellas de
un encuentro exquisito
escondido en mis
pestañas.
En la solitaria noche,
escenario de una
sublime
fragilidad
donde místicas libélulas
danzan sobre mis sueños.
Y más aun,
aquí,
en este cruel instante
donde tu seductora ausencia
me invita a
dormir.
Días que transcurren
y descansan en mis piernas.
Nostalgia
de
paisajes
y pensamientos etéreos
urgen mi
escenario.
Una
poesía, su mirada
y tus abrazos,
mi
refugio
de lo insurgente
cotidiano
en estas mañanas subjetivas,
en
la naturaleza de mis
manos.
¿Fue posible que yo no te supiera
cerca de mí, perdido en las miradas?
Los ojos me dolían de esperar.
Pasaste.
Si apareciendo entonces
me hubieras revelado
el país verdadero en que habitabas!
Pero pasaste
como un Dios destruido.
Sola, después, de lo negro surgía
tu mirada.
En este día inspirador de suspiros,
una suave garúa
moja las
baldosas
y diluye huellas frágiles y paseos
de caminantes y
transeúntes.
Quizás esta primavera,
hoy
melancólica,
derrama
dulces
lágrimas
refresco de paz.
Y su cálida
brisa
visita
mi
habitación
mirando este cielo,
ausente de
luna,
principio de
noche y
de fantasías.
Hoy el cielo esconde un
secreto,
perfume de flores
invade un momento,
estrella
fugaz
dueña
de deseos
invita a la noche
a dar un paseo,
testigos
y amantes
juran
eternidad
en esta playa serena,
bajo esta luz de
coral.